viernes, 18 de septiembre de 2009

LA RENOVACIÓN DE LA TEOLOGÍA TRINITARIA


El estancamiento de la teología trinitaria nos empuja a buscar una renovación de dicha teología, ya sea en su aspecto teórico como práctico. Partiendo de que la persona de Dios Padre es en ocasiones el más desconocido de las tres personas, considero que es necesaria una reflexión acerca de la figura del Padre, figura que nos muestra su Hijo Jesús, el revelador del Padre por excelencia, que nos revela a su abbá, un Dios cercano, personal y no sólo un concepto abstracto y lejano que nos resulta ininteligible. 

     Si bien no podemos hablar de Dios Padre como  más que en el contexto global de la Trinidad, es necesario que partiendo de la Trinidad como comunidad se presenten cada vez más claras las características de cada persona y su acción concreta, pues aunque ya se han hecho varios estudios acerca de esto, todavía se tiene en la actualidad la idea de la Trinidad inmanente es decir cerrada en sí misma que actúa indistintamente y sin relación concreta con el hombre.
  
     Ante este estancamiento de la teología trinitaria surgen algunas preguntas que bien vale la pena reflexionar: ¿Cómo experimenta el hombre de hoy la vivencia de la Trinidad en su vida cotidiana? ¿Cómo presentar una imagen auténtica de la Trinidad? Sería interesante realizar una reflexión acerca de la imagen que se tiene de Dios y que repercusión tiene en la vida del hombre. A este respecto considero que sería valioso rescatar las reflexiones y espiritualidad de los Santos Padres con respecto al tema de la Trinidad y así llegar a un redescubrimiento que dote de sentido al hombre de hoy que se pregunta acerca de su relación con la trinidad y la manera en como la entiende y la vive en su vida cotidiana, desde las actuales categorías y modos de pensamiento, desestancando así la teología trinitaria que debería ser viva y significativa. 

     Compete a los teólogos el desvelar ese rostro amoroso del Padre, a Jesucristo Pan de vida eterna y al Espíritu que nos santifica en la verdad, no sólo como “mysterium logicum”, sino como misterio que se inserta en la dinámica salvífica y cotidiana del hombre y en la cual cada persona de la Trinidad actúa manifestándose en el Kairós actual, en la historia donde la verdad y el compromiso de Dios se siguen haciendo presentes en la vida del hombre, como “misterium salutis”, que se ha de manifestar en la Iglesia que es signo visible de la Trinidad y a través del Magisterio, la economía de los sacramentos, la liturgia intensa y vivencial, el trabajo pastoral, y en los demás ambientes en donde el hombre de hoy se desarrolla, encarnando así la reflexión teológica de los Padres y el camino recorrido de los estudios ya realizados así como los aportes del actual magisterio.

     Me llama la atención la cita de Kant acerca de la proyección específica de las Personas Divinas que dice: “De la Trinidad, tomada al pie de la letra, no se puede sacar nada práctico para la vida”.(1) Esta frase irónica me hace ver que hay que rescatar una autentica imagen trinitaria de Dios, que no sólo se vea como un dogma, sino que tenga repercusión en nuestra manera de relacionarnos con ella y que nos muestre que hay algo más que el actual antropocentrismo que redunda en solipsismo. Algo práctico que se podría sacar para la vida del hombre, es que al reflexionar sobre la trinidad reflexionamos sobre nuestra esencia y al hacer esto, se revalora así mismo la dignidad de la persona, su libertad y su responsabilidad, ya que somos creados a imagen de esa comunidad de amor que es la Trinidad o llamada también “princeps analogatur”, sobre la cual se fundamenta nuestro antropología espiritual y relacional.

 

    El hombre de hoy necesita conocerse y saber que es más que un mero producto biológico y racional, que no sólo una persona inclinada a la ciencia y a la tecnología, sino que tiene potencialidades, tanto espirituales como racionales y de ahí pueda voltear su mirada a Cristo modelo perfecto de humanidad y espiritualidad, que nos revela al Padre y al Espíritu Santo que como cristianos bautizados nos empuja con sus mociones a reconocer el misterio trinitario de manera única, pero sin este reconocimiento básico de sentirse creatura hecha a imagen de Dios-Trino, no se puede ir más allá, se verá a Cristo sólo como una simple figura histórica y por tanto no tendrá un acercamiento a una comprensión trinitaria más profunda.


     Por último quiero destacar los aportes de dos teólogos  en lo que respecta al estudio trinitario. Reconocer la función propia y específica de cada persona y quitar las barreras de accesibilidad al misterio trinitario, es algo que me llama la atención de Karl Rhaner, así como su aporte del axioma de la Trinidad inmanente como Trinidad económica, pues el impacto que ha tenido ha sido tan bueno que las generaciones de hoy, vemos en esto un gran avance y un modelo para el estudio de la teología trinitaria, que sin duda ya ha sido complementado y mejorado. Por su parte Urs Von Balthasar ha abierto un nuevo rumbo de la teología trinitaria al centrar su atención en el acontecimiento pascual que nos revela a un Dios infinitamente amoroso, y no sólo como una Hypóstasis más o persona, o el ente supremo de la visión medieval ontologista, sino como la persona de la cual arranca la acción generadora de vida y de salvación manifestada en su Hijo Jesucristo y en la comunión del Espíritu Santo que está presente en la historia de Iglesia y de la persona.

Por: Aarón G.C.


(1) Apuntes de clase, L. LADARIA, La Trinidad, Misterio de Comunión, Sec. Trinitario, Salamanca 1993.

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